Científicos de las Universidades de León y Granada han desarrollado un estudio en el que han comprobado que células madre aisladas de cordón umbilical humano regeneran el hígado en ratas de laboratorio a las que se les indujo una enfermedad hepática aguda. Es la primera vez que se ha demostrado la utilidad de este tipo de transplante en un modelo experimental que no utiliza animales modificados genéticamente (atímicos o con inmunodeficiencia combinada), sino que reproduce las condiciones de la enfermedad en humanos.
Según explica Javier González-Gallego, catedrático de Fisiología de la Universidad de León y responsable de la participación leonesa en el estudio, "las patologías hepáticas agudas pueden llevar a la muerte en pocos días. La única alternativa es el transplante, que cuenta con inconvenientes como la escasez de órganos y el posible rechazo". Así, se experimentan nuevas terapias que actúen como medidas de soporte del enfermo o que, directamente, busquen la regeneración del hígado. Una de éstas es la terapia celular.
Los investigadores partieron de células madre hematopoyéticas pluripotentes aisladas de cordón umbilical (CMC) para estudiar si se podrían diferenciar en células con características de hepatocitos, una de las células fundamentales del hígado. Los científicos aislaron y cultivaron las CMC con diversos factores de crecimiento (sustancias que permiten que las células adquieran características de interés) durante un periodo de 21 días.
Regeneración del hígado
A través de la vena porta del animal se transplantaron las células aisladas del cordón umbilical, realizando un seguimiento durante tres días en un complejo diseño (que incluía animales control y otros con diferentes tratamientos inmunosupresores). De esta manera, los científicos observaron que las células madre llegaban al hígado y se transformaban en células hepáticas, regenerando el órgano tanto a nivel de tejidos como funcional. "Hay varias características como la esteatosis (acumulación de grasa) o el infiltrado inflamatorio que indican una lesión importante del hígado. En los animales tratados estas alteraciones se reducen y a los tres días su situación está muy mejorada".
Además, el estudio de la bioquímica del hígado confirmó que los marcadores típicos del funcionamiento hepático (transaminasas o bilirrubina, entre otros) se acercaban a los valores de los animales control, sin daño hepático. "Hemos conseguido que las células madre lleguen al hígado y empiecen a funcionar como hepatocitos cuando las propias células están muy dañadas. Estas células empiezan a regenerar el órgano y conseguir que tenga una función normal", resume el experto. Ahora, los científicos prueban esta técnica en una patología hepática crónica como es la cirrosis, octava causa de muerte de varones en España.
"Hay que considerar otras alternativas terapéuticas"
En este tipo de transplante, denominado xenotransplante por ser de humano a animal, "las células llegan al hígado, empiezan a diferenciarse en hepatocitos y se mejora el daño agudo hepático inducido", comenta el director del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León Javier González-Gallego, "por lo que pensamos que puede ser una alternativa terapéutica interesante, aunque hay otras". El investigador reconoce que el objetivo final de este tipo de estudios "sería llegar a un transplante en humanos". Sin embargo, primero "es necesario profundizar en los estudios experimentales tanto en patologías agudas como crónicas". En opinión del científico, pasar a la fase clínica requiere considerar numerosos factores y valorar la utilidad potencial de otras alternativas terapéuticas. Así, por ejemplo, "existe la posibilidad de utilizar células progenitoras endoteliales que si se inyectan en la sangre tienden a ubicarse en zonas con daño, facilitando el proceso regenerativo", explica González Gallego. "A estas células se les pueden introducir genes terapéuticos convirtiéndolas en un método muy efectivo para dirigir la expresión transgénica al tratamiento de la lesión". Otra posibilidad, muy reciente, son las células madre pluripotentes inducidas, células adultas a las que se puede reprogramar para que 'vuelvan atrás' en su estado de diferenciación. "En terapia celular y medicina regenerativa hay cada vez más opciones disponibles que se están explorando en la actualidad", explica el investigador.